Patrimonio de Sopuerta

El territorio de Sopuerta es un espacio que ha estado habitado continuamente desde la prehistoria hasta la actualidad.

Subporta (bajo el puerto)

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El territorio de Sopuerta es un espacio que ha estado habitado continuamente desde la prehistoria hasta la actualidad. Prueba de ello son los asentamientos al aire libre en Ilso-Betaio, los monumentos funerarios del monte Alen, o las cuevas sepulcrales de El Hoyo y Lazilla, que corresponderían a grupos de pastores que vivían en las áreas de montaña.

Estos grupos ganaderos se encontraban dentro del área de influencia de la colonia romana de Flaviobriga, actual Castro-Urdiales. Para facilitar el paso tanto de las materias primas como de las huestes romanas se abrió una calzada que unía Pisoraca (Herrera de Pisuerga, Palencia) y Flaviobriga (Castro-Urdiales, Cantabria) y cruzaba la actual Sopuerta por el puerto de Las Muñecas.

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Edad Media

En la Edad Media, concretamente en el siglo XIII, Sopuerta, al igual que la comarca de Las Encartaciones en la que se localiza, se incorporó al Señorío de Bizkaia (anteriormente Las Encartaciones estaban bajo el dominio de Castilla). Las luchas entre linajes o luchas de bandos que asolaron el Señorío durante la Edad Media dejaron su huella en el territorio en forma de torres fuertes dispuestas a ambos lados de la ruta comercial en que se había convertido la calzada romana. En ellas residían las familias más poderosas del lugar: San Kristobal, Mendieta, Alcedo, Llano, Muñatones, Urrutia, Quintana…

También durante este periodo nacieron las Juntas Generales de la Avellaneda, aunque, en un primer momento, fueron más un lugar donde las familias linajudas dirimían sus diferencias que una verdadera entidad gestora de la comarca. Al principio las reuniones se celebraban en un espacio abierto, pero en el siglo xvi se construyó la Casa de Juntas, actual Museo de Las Encartaciones, para congregar a las Juntas.

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Edad Moderna

La Edad Moderna trajo consigo gran prosperidad a Sopuerta.

Muchos vecinos y muchas vecinas que se habían enriquecido emigrando para hacer las Américas, los indianos y las indianas, reinvirtieron sus ganancias en elegantes casonas y en mejorar el pueblo mediante la fundación de obras pías en forma de escuelas, arreglos en las iglesias, etc.

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Edad Contemporánea

En el periodo contemporáneo la revolución industrial fue clave en la configuración de Sopuerta de hoy. Las explotaciones mineras de finales del siglo XIX favorecieron el desarrollo urbano del municipio. Así, en Alen surgió un poblado minero completo, con sus casas, tabernas, iglesia, escuelas, frontón y un ferrocarril que desde este barrio alto transportaba el mineral hasta Castro-Urdiales.

Igualmente, la instalación de otro ferrocarril minero, el Traslaviña (Artzentales) – Castro-Urdiales y su ramal a Galdames, cosió Sopuerta de oeste a este. Su construcción generó un importante impulso urbanístico en El Castaño, donde, además, se localizaron nuevos filones de hierro que continuaron en explotación hasta bien entrado el siglo xx. Prueba de ello son los elementos del coto minero de Sarachaga en donde los hornos de calcinación de la mina Catalina, construidos en la década de 1950, son la imagen más icónica del municipio.

Torres de Sopuerta

La céntrica ubicación de Sopuerta en la comarca de Las Encartaciones y el hecho de que el municipio estaba atravesado de sur a norte por la ruta comercial entre Balmaseda y Castro-Urdiales, hizo de este espacio un lugar muy atractivo para las familias poderosas.

En Sopuerta, llegaron a contabilizarse hasta 13 edificios de características similares a las torres, la mayoría de ellos localizados junto al camino principal.

Torres de Sopuerta