Ferrería-molino de Llantada
Historia del lugar
Esta ferrería se construyó a finales del siglo 15,
la repararon en el año 1749
y estuvo en funcionamiento
por lo menos hasta el año 1855.
En un principio era de la familia Salazar-Abendaño.
Pero a mitad del siglo 18 pasó a ser
de la familia De la Cuadra,
que eran marqueses de Villarías.
La última dueña de la ferrería
fue Agustina de la Cuadra, en el siglo 19.
Todas estas familias poderosas alquilaban
la ferrería para conseguir dinero.
La persona que lo alquiló durante gran parte
del siglo 18 fue Juan Antonio de las Casas.
El último que alquiló la ferrería
y trabajó el hierro allí hasta el año 1855
fue José de Palacio.
Cuando se dejó de fabricar el hierro en este edificio,
la ferrería se aprovechó para instalar un molino.
En esta época, el molino lo tenía alquilado
Ignacio Lujambio.
¿Cómo es la ferrería-molino de Llantada?
La ferrería-molino de Llantada
se instaló en el barrio del Mercadillo,
muy cerca de la iglesia de Santa María.
Era un edificio rectangular de 2 pisos.
De la ferrería queda un pequeño tramo del canal,
el depósito dónde se retenía el agua que llegaba del río
y un gran túnel por dónde se movía esa agua.
También quedan ruinas de lo que debió de ser
el lugar dónde se almacenaba el hierro
y del molino que se construyó después.
Del depósito y el túnel solo se conserva un tramo
de 6 metros de largo y 5,5 de ancho.
El resto está tapado y oculto por una zona ajardinada.