Ferrería-molino de Pendiz
El primer documento que nombra
la ferrería-molino de Pendiz es del año 1732.
Esta ferrería-molino era propiedad de la familia Salazar
y estuvo en funcionamiento
hasta la mitad del siglo 19.
A partir de entonces, ese lugar funcionó
solo como molino y era propiedad
de José Marcelino de Salazar.
Él era alférez de navío y Juez Subdelegado
de Marina de Castro Urdiales.
¿Cómo es la ferrería-molino de Pendiz?
Esta construcción estaba formada por el taller,
los almacenes, la carbonera y otros edificios auxiliares.
Está situada en un pequeño espacio
a la derecha del arroyo Santana.
La ferrería-molino de Pendiz
está bastante completa hoy en día,
aunque el paso del tiempo ha estropeado sus muros de piedra
y la vegetación tapa parte de su espacio.
Todavía se puede ver en esta construcción
su gran presa de piedra, un canal largo
y un depósito de agua.
Muy cerca de la presa hay una hilera de 9 agujeros
de entre 10 y 15 centímetros hechos en la roca.
Se cree que los hicieron para hincar la madera
de una presa de madera anterior a la que hay ahora.
La ferrería-molino de Pendiz
conserva muros altos de piedra
con espacios abiertos para ver el interior.
Algunos de estos espacios para pasar al interior
son arcos de piedra muy llamativos.
En el siglo 19 este espacio se convirtió
en un molino en el que se hacía harina.
Ese molino no tenía depósito de agua.
El agua venía directamente del canal
y llegaba a un cubo en el que se colocaban
los rodetes que movían las piedras al moler.